como ya escribí en la ultima entrada, hoy voy a contaros nuestra visita a las zonas damnificadas en Octubre, casi seis meses después del terremoto. No me voy a andar con eufemismos, voy a poner MUCHAS FOTOS. Espero que ayuden a transmitir lo que vimos y vivimos allí, o mejor dicho lo que vivieron y sufrieron ellos. Nuestras fotos no son profesionales, pero enlazo vídeos y reportajes de periódicos en los que podéis encontrar otras de mejor calidad. Para este viaje nos unimos a una organización que se llama Team Tsukuba (así como equipo Tsukuba), que consiste en un grupo de gente muy heterogéneo de distintas edades y nacionalidades que organizan viajes para ayudar y seguir la evolución de la gente de la ciudad de Ishinomaki (Ishinomaki city, 石巻市). Ishinomaki es una de las poblaciones con más daños materiales producidos por el tsunami y con mayor número de pérdidas personales. Prácticamente el 80% de las casas fueron destruidas por las olas de casi 10 metros que azotaron la ciudad, éstas además se cobraron la vida de unas 4.000 personas.
En las siguientes fotos se puede ver a Fujita-san (chaleco azul, pantalones rojos) contando alguna batalla a otros voluntarios, incluyendo miembros del Team Tsukuba. Este señor es un ejemplo de supervivencia y perseverancia, además de tener un sentido del humor envidiable. A Fujita-san el tsunami le pilló en su casa. Su madre y su tía (con las que vivía) fueron arrastradas por el lodo sin que él pudiera hacer nada para evitarlo. Tuvo suerte y consiguió agarrarse al tejado de su casa. Eso le salvó. Un par de días se pasó esperando, primero le tiraron una manta, y mucho después fueron a rescatarle. Ahora dirige uno de los centros de voluntarios de Ishinomaki. En éste se coordina la ayuda a colegios, guarderías, a personas que necesitan limpiar su casa, a mantener en contacto a la gente que vive en viviendas temporales para que no se sientan olvidados y solos... Este vídeo cuenta un poco lo que ocurrió, incluyendo su historia. Lo malo es que está sólo traducido al inglés, italiano o portugués. Merece la pena verlo aunque las historias que cuentan son duras: lo que les pasó aquel día, como el colegio fue borrado del mapa, la situación de los supervivientes, las heridas abiertas, la falta de trabajo... Quería traducir el vídeo, sin embargo he preferido no hacerlo... duele. Fujita-san, su centro y otras organizaciones como itsnotjustmud (algo así como "no es sólo lodo", o "es algo más que lodo") con los que colaboramos cuando estuvimos de voluntarios, están intentado reconstruir las casas, la ciudad y unir lazos entre los vecinos supervivientes.
Esta vez el equipo azul cambió un par de sus miembros, pero no las ganas de limpiar y lo que hiciera falta.
Aunque además hicimos otras cosas, nos volvió a tocar recoger lodo que, aunque parezca mentira, ¡todavía había mucho!! En el barro encontramos un poco de todo: zapatos, juguetes, vasos, platos...
Aquí otros voluntarios de descanso.
La gente de la ciudad (muchos de ellos viven en viviendas temporales) se reunió para comer en una plaza. Esta vez nosotros, optamos por ir a comer ramen, acababan de reabrir el restaurante y había que estrenarlo ;-)
Ishinomaki tiene un paisaje maravilloso: muchos árboles, a un lado colinas, al otro el mar decorado con algunos islotes. Las siguientes fotos las tomamos en la zona del onsen al que fuimos a bañarnos después de la limpieza, ya que el sitio en el que pasamos la noche no tenía ducha. Como veis la costa es toda una preciosidad.
¡Cómo imaginar que esa misma agua en forma de ola gigante pudiera atacar la ciudad dejándola de la siguiente guisa!
Después del trabajo y el onsen fuimos a visitar Onagawa. Esta localidad de poco más de 11.000 habitantes también fue duramente castigada por el tsunami. La forma de la costa hizo como de embudo y el agua-lodo arrasó con todo lo que se le puso por delante. Incluyo un mapa de la zona, para que os hagáis una idea de la geografía del lugar. En la imagen he marcado Higashimatsushima, donde estuvimos limpiando la otra vez, Ishinomaki y Onagawa.
La primera foto está hecha desde el final de ese embudo. El tsunami se llevó todo lo que había, lo único que quedó fue los edificios de hormigón, muchos de ellos arrancados de cuajo del suelo por la fuerza del agua. A veces se pueden ver incluso los cimientos de algunos de ellos. Aquí enlazo un vídeo en el que se ve la crecida de agua desde un edificio que creo que ya no existe en el mismo lugar que estaba yo de visita. Impresiona bastante...
Abajo podéis ver a un lado a un voluntario de la organización con el que estuvimos limpiando todo el día, que nos acompañó a Onagawa, y al otro el hospital de la ciudad encima de una colina. Aunque parezca que está muy alto, más lo fue el tsunami que llegó a inundar ¡incluso la primera planta! Mucha gente se refugió allí. Recuerdo imágenes de la televisión japonesa grabadas desde ese punto aquel 11 de Marzo y los días siguientes.
Las vistas desde arriba dejan mudo. Como escribí antes, sólo el hormigón resistió aunque arrancado e/o inundado. Ahora las grúas terminan el trabajo que el tsunami empezó.
Mudo dejan también las imágenes de este otro vídeo grabado unos días después del tsunami (se ven las calles ya transitables). Son imágenes aéreas en las que reconoceréis el hospital y algunos edificios que os enseñé antes. Esta zona no va a ser reconstruida, es demasiado peligrosa. Nos contaron que se está programando una especie de zona-museo-recuerdo de lo ocurrido, pretenden dejar algunos de los restos como ejemplo. Aprovecho para poneros un par de enlaces a fotomontajes de periódicos en los que se puede ver el antes y el después de algunos lugares de Miyagi. El Pais publicó un par de reportajes escritos por el genial Juan José Millas, que aun con pequeños errores y exageraciones, describen muy bien la atmósfera de Japón tras el desastre (si no lo leísteis y tenéis interés, lo tengo en pdf y puedo mandároslo).
Se va avanzando, despacio, pero se avanza. Después de ver los vídeos y las fotos, uno se hace inevitablemente la pregunta, ¿y dónde está lo que ya no está? Sí, ¿dónde han puesto la basura, la porquería? Pues amontonada en alguna parte. Se intenta reciclar pero la cantidad es tal... que no se sabe que hacer con ella. Montañas de porquería lindan los caminos que llevan de un sitio a otro, modificando el paisaje idílico de Miyagi.
Ishinomaki tuvo un amigo y enemigo a la vez: las colinas que la bordean. Hicieron que el agua espachurrara las casas, los coches y a la gente contra ellas. A la vez sirvió para que muchas personas se salvaran del lodo subiendo montaña arriba. Ahora, un cementerio bordea las colinas, allí descansan los que no pudieron escapar...
Estas son las tapaderas de las alcantarillas de Ishinomaki, esa era la imagen de su ciudad. Ojalá que se recuperen y que la felicidad vuelva a esta tierra, en la que antes la gente sonreía al mirar al mar.

































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